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Pacientes Problemáticos:

Cuando el Problema no es el Personal de Salud… Sino los Pacientes o sus Familiares

Anteriormente hemos hablado del maltrato, la deshumanización o la negligencia que puede venir del sistema de salud (lee aquí el artículo anterior). Pero ¿qué pasa cuando los pacientes o sus familias también son parte del problema?

Existen pacientes necios, groseros, desinformados o que simplemente no quieren seguir indicaciones médicas. También hay familiares que mienten, exigen sin límites o interfieren de forma directa con el trabajo del personal de salud. Y esas actitudes, aunque entendibles en un contexto de desesperación o miedo, pueden tener consecuencias.

La anécdota…

Durante nuestra estancia hospitalaria, compartimos cuarto con una paciente que estaba programada para una colonoscopia. Había tomado un medicamento para vaciar su intestino y debía guardar ayuno total hasta después del estudio.

Las charolas del desayuno llegaron como siempre. Le indicaron: “Aquí le dejamos un sándwich, pero no debe comerlo hasta después del procedimiento.”

En cuanto la enfermera salió, su familiar le pasó el sándwich. Ella se lo comió completo, muy contenta, porque ya tenía mucha hambre.

Un par de horas más tarde, llegaron los médicos para prepararla… y se dieron cuenta de que había evacuado nuevamente. Le preguntaron si había comido. Ella, sin titubear, muy segura de sí misma, dijo que no. Juraba que no había comido nada y no se explicaba que estaba pasando.

Tuvieron que suspender el estudio, repetir la preparación intestinal, y dejarla en ayuno otro día más.

Y entonces… tanto ella como su familiar, visiblemente sorprendidas, comenzaron a quejarse. Exigieron hablar con un superior, argumentaron que se trataba de un abuso y manifestaron su indignación con firmeza.

Pero yo la vi comerse su sándwich

El otro lado de la moneda

Este tipo de situaciones puede parecer trivial, pero lamentablemente constituye una realidad frecuente en los entornos hospitalarios. Cuando los pacientes o sus familiares incumplen las indicaciones médicas —ya sea por desinformación, falta de claridad, terquedad, ansiedad o desconfianza—, se generan retrasos, complicaciones y un desgaste innecesario para el equipo de salud.

En ocasiones, no se trata de una falla del sistema, sino de conductas individuales que impactan negativamente la calidad de la atención. El personal sanitario no solo enfrenta cargas laborales y presiones institucionales, sino también comportamientos que obstaculizan su labor y comprometen la seguridad del paciente.

Por ello, es fundamental reconocer que la corresponsabilidad también recae en pacientes y familiares. La comunicación, la honestidad y el respeto por las indicaciones médicas son componentes esenciales en cualquier proceso de cuidado. Solo a través de una colaboración genuina entre todos los actores involucrados se puede aspirar a una atención digna, segura y efectiva.

Porque al final del día, si no somos parte de la solución, nos volvemos parte del problema.

¿Y tú, qué tipo de paciente o familiar eres? Cuéntanos tu experiencia y reflexiona con nosotros.

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