Un evento vascular cerebral (EVC), puede ocurrir de forma repentina, pero sus factores de riesgo suelen estar presentes desde mucho antes. Identificarlos a tiempo es clave para prevenirlo.
Esta herramienta, basada en las recomendaciones de la American Stroke Association, te permite conocer tu riesgo acumulado de sufrir un EVC. No es un diagnóstico médico, pero sí una forma sencilla de reflexionar sobre tu salud y tomar decisiones más informadas.
Contesta con sinceridad y, si tienes dudas o identificas varios factores, consulta a tu médico para una valoración más completa.
Calculadora de riesgo de EVC
Marca la casilla si el factor aplica o si no estás seguro de la respuesta. Por cada casilla marcada, sumarás un punto. Tu puntaje final te orientará sobre el riesgo acumulado.
Lee más sobre factores de riesgo de un evc aquí.
⚠️ Recuerda: El EVC es una emergencia médica
Si tú o alguien a tu alrededor presenta síntomas de un EVC, actúa de inmediato. El tiempo es crucial para salvar vidas y reducir secuelas.
Aprende a identificarlo con la regla FAST:
- F – Face (Cara): ¿Se le cae un lado de la cara al sonreír?
- A – Arm (Brazo): ¿Puede levantar ambos brazos o uno se cae?
- S – Speech (Habla): ¿Habla raro, arrastra las palabras o no se le entiende?
- T – Time (Tiempo): ¡Acude a un servicio de emergencias de inmediato!
Puedes leer más información sobre síntomas aquí.
También puede haber otros síntomas súbitos:
- Entumecimiento o debilidad de la cara, brazo o pierna (especialmente de un lado del cuerpo)
- Confusión o dificultad para hablar o entender
- Problemas repentinos para ver con uno o ambos ojos
- Mareo, pérdida del equilibrio o de la coordinación
- Dolor de cabeza intenso sin causa aparente
¿Qué hacer si tengo factores de riesgo para un EVC?
Descubrir que tienes uno o más factores de riesgo para un evento vascular cerebral (EVC) no significa que necesariamente lo vas a sufrir, pero sí es una señal de alerta importante. La buena noticia es que muchos de estos factores son modificables, y tomar acción puede reducir significativamente tu riesgo.
🩺 1. Consulta a un profesional de la salud
Un médico puede ayudarte a identificar cuáles de tus factores de riesgo requieren atención inmediata, si necesitas estudios adicionales, y qué tratamiento o seguimiento debes llevar. No pospongas esta consulta: la prevención comienza con una evaluación médica oportuna.
💊 2. Controla tus enfermedades crónicas
Si ya tienes diagnósticos como hipertensión, diabetes, colesterol alto o fibrilación auricular, es fundamental que sigas el tratamiento indicado y asistas a tus controles médicos. Tomar los medicamentos como te los indicaron es esencial.
🍎 3. Mejora tu alimentación
Una dieta equilibrada puede reducir varios factores de riesgo al mismo tiempo. Se recomienda:
- Disminuir el consumo de sal, grasas saturadas y azúcares.
- Comer más frutas, verduras, cereales integrales y legumbres.
- Mantenerse hidratado.
🏃 4. Aumenta tu actividad física
Hacer ejercicio con regularidad (por ejemplo, caminar al menos 30 minutos al día) mejora la presión arterial, el metabolismo de la glucosa, el peso corporal y el estado de ánimo. Consulta a tu médico antes de comenzar cualquier rutina si llevas tiempo inactivo.
🚭 5. Deja de fumar y evita el alcohol en exceso
El tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol aumentan significativamente el riesgo de EVC. Si te cuesta dejar de fumar, hay programas de apoyo y tratamientos disponibles.
😴 6. Evalúa tu calidad de sueño
Trastornos como la apnea obstructiva del sueño también aumentan el riesgo de EVC. Si roncas fuerte, te sientes muy cansado durante el día o te despiertas con sensación de asfixia, coméntalo con tu médico.
🧠 7. Infórmate y comparte
Hablar de estos temas con tu familia puede ayudarlos a identificar sus propios factores de riesgo y tomar decisiones más saludables juntos. La información salva vidas.
